La primavera siempre llega
con hojas nuevas, aroma de flores y mariposas de mil colores. Esas son sus
credenciales y bien que lo celebramos. Pero esta que está por llegar se
encontrará con la sorpresa de que tenemos otras preocupaciones y no estamos
para sutilezas como que la tierra se vista de verde o el sol nos acaricie la
piel. Ahora mismo, hay gente cuya preocupación consiste en ponerse a salvo de
las bombas y los misiles, mientras que otros andamos preocupados por el precio
de los carburantes y por esa recomendación de los bancos de que llevemos dinero
en la cartera como precaución necesaria que puede salvarnos la vida.
El mundo alberga una nueva
guerra que no solo destruye objetivos militares, también mata gente y puede
resultar incómoda para quienes, en la distancia, somos espectadores. Según los
expertos, a resultas del conflicto, podría producirse un colapso tecnológico
que inutilice nuestras tarjetas de crédito. Una catástrofe que el Banco Central
de Suecia dice que podemos evitar llevando en la cartera, al menos, noventa
euros.
Solemos desconfiar y poner en
duda que los Bancos se preocupen por nosotros, pero es evidente que la
preocupación existe. El Banco de España, no solo suscribe la recomendación de
su homólogo en Suecia sino que va más allá y sugiere que, además del dinero en
efectivo, lo deseable sería que todos tuviéramos en nuestra cuenta corriente el
dinero suficiente para hacer frente a nuestros gastos fijos durante tres meses.
Es importante estar, siempre,
atentos porque las medidas que recomiendan para hacer frente a una crisis suelen
cambiar con frecuencia y pueden cogernos desprevenidos. Hace un año, la Unión
Europea recomendaba tener a mano un kit de supervivencia y aunque citaba el
dinero no lo incluía entre las necesidades más básicas. Un fallo que los Bancos
Centrales acaban de corregir y, ahora, además de la botella de agua, el transistor,
la lata de fabada y la linterna, consideran imprescindible que llevemos dinero
en la cartera.
No me parece una ocurrencia,
es una propuesta con mucho sentido. Solíamos preguntarnos para qué sirve el
dinero y, por fin, tenemos la respuesta: para salvarnos la vida.
Nadie duda de que el dinero
aporta seguridad y mucha confianza, pero ojo con el matiz porque supone un
cambio importante. El dinero al que se refieren es el dinero en mano, son los
fajos de billetes, no las tarjetas de crédito, las criptomonedas o esos
inventos para pagar con el móvil.
Llevados por la inercia, habíamos
dejado de usar el dinero como dinero y tuvo que venir una guerra para que
tomáramos conciencia de que es imprescindible llevar dinero en la cartera.
Aquello de pelearnos con los amigos y gritar: “¡Pago yo!”, “¡No, yo!”, “¡No,
que me toca a mí!” se había convertido en una tradición olvidada. Sobre todo
para quienes integran las nuevas generaciones, que suelen salir de casa sin
llevar ni un euro encima y casi nunca muestran intención de pagar, precisamente
por eso.
Las guerras nunca traen nada bueno pero, en
este caso, que nos digan que por nuestra propia supervivencia, tenemos que llevar,
al menos, 90 euros en la cartera, viene bien para que no se pierdan las viejas
costumbres y para que los gorrones no tengan excusa.

Amigu muy Interesante
ResponderEliminarGracies por lleéme
Eliminar